La consagración de nuestra Parroquia

La nueva Parroquia de Calzada de Calatrava. Foto hecha tras su consagración.
La nueva Parroquia de Calzada de Calatrava. Foto hecha tras su consagración.

Cuando una sociedad rompe el lazo con la tradición corre el peligro de que le falseen o manipulen la historia ya que para conocer la verdad es imprescindible, en todo momento, la entrega o trasmisión de esa llave de unas generaciones a otras. De todas formas, si ese riesgo se produce, siempre queda la opción de acudir a los archivos, donde ha quedado escrita la traditio, para actualizar su software o, si fuese necesario, eliminar el código maligno que alguien le ha introducido. Y como creo que nuestro pueblo, Calzada de Calatrava, ha olvidado en gran parte lo que sucedió los días 4 y 5 de junio de 1926 voy a desempolvar, pluma en ristre, información sobre los hechos que tuvieron lugar con motivo de la consagración de nuestra actual Parroquia y la entronización de una imagen del Sagrado Corazón de Jesús en el Ayuntamiento de la que, por cierto, actualmente se carece de información sobre cuál es o fue su destino.

El Obispo-Prior, Don Narciso de Estenaga, llegó a Calzada sobre las siete de la tarde del día 4 junio siendo aclamado y recibido por el pueblo y las autoridades civiles y religiosas que fueron a recibirlo. Los escolares se colocaron los primeros y ondearon las banderas españolas que portaban, anunciando a los demás la llegada del Prelado. A los actos también asistieron colonias de obreros calzadeños que trabajaban en otras localidades cercanas, destacando la colonia de Puertollano, que superó el centenar.

El Obispo bajó de su coche y fue saludado por el Alcalde y los miembros de la Comisión receptora para, posteriormente, reorganizar el cortejo para recorrer el trayecto hasta la nueva Parroquia. Ambas aceras estaban abarrotadas de gente que no se cansó de ovacionar al Sr. Estenaga y los balcones fueron engalanados para la ocasión y desde los que se tiraron pétalos cuyo destino era las ropas episcopales. En varias fachadas se pusieron colgaduras, de seda o más modestas, y los balcones estaban abarrotados de macetas con hermosas flores.

El trayecto estuvo adornado con tres arcos que incluían sendas frases: en la entrada a Calzada, por la carretera de Ciudad Real, y extramuros se podía leer “El pueblo de Calzada al Obispo Prior”, en la confluencia de la calle Ortiz de Zárate con la de Amargura el cartel decía “El Ayuntamiento y Comisión de festejos al hijo adoptivo y predilecto de esta, doctor Estenaga” y frente a la nueva parroquia el texto impreso fue “El Clero y fieles de la Parroquia a su Pastor”.

Antes de dirigirse a la iglesia, el Obispo llegó al convento de capuchinos donde, con la solemnidad que requería el ritual, fueron depositadas las reliquias de San Policarpo y de San Antonino que, posteriormente, serían encerradas en el acto de consagración en el sepulcro del nuevo altar mayor. Se cantó la vigilia y, seguido del pueblo, el Prelado fue a hacer una visita para el reconocimiento del nuevo templo que lo encontró en buenas condiciones; terminado el acto se dirigió a la casa en la que se iba a hospedar, que era propiedad de Eloy del Forcallo.

Por la noche hubo verbena en el parque, iluminado con farolillos que la Comisión de festejos adquirió para la ocasión, y fuegos artificiales en los que destacaron los “castillos”. La actuación corrió a cargo de la banda de música municipal dirigida por Julián Izquierdo. A la verbena asistió el Gobernador civil, que fue aplaudido a su entrada al parque.

Las reliquias, a la que ya me he referido, fueron veladas por turnos durante toda la noche por los concejales, los miembros de la Comisión y otras personalidades. Fue a las siete de la mañana del día 5 cuando fueron trasladadas en procesión, a hombros de los sacerdotes y presidida por el Sr. Obispo, a la puerta de la nueva parroquia para comenzar los actos relativos a la ceremonia de su consagración.

La preparación de la consagración corrió a cargo del Párroco-Arcipreste Don Juan Moreno Costoso, ayudado de sus coadjutores Juan José García y Manuel Harinero, disponiendo que fuera el convento donde se velaran las reliquias que serían depositadas en el altar mayor. Estas reliquias estuvieron encerradas en una urna adornada con paños de seda encarnada junto a un pergamino escrito y firmado por el Prelado, tres granos de incienso, una cinta de seda encarnada, lacre y caja para guardarlas y ser depositadas en el sepulcro abierto sobre el nuevo altar. Además, dispuso de dos candeleros para que hubiera luz durante la noche que duró la vigilia. A cada lado de la puerta principal de la nueva iglesia se colocó una cruz y en su interior se fijaron doce más bajo las cuales había otras tantos brazos para colocar velas.

En la iniciación de la ceremonia de la consagración se instaló, a la izquierda de la entrada al nuevo templo, un reclinatorio blanco, un atril con pontifical y una mesa con aceite más agua, un vaso, una toalla, hisopo de hierba y 4 candeleros con sus velas. El altar estuvo desnudo con una cruz sobre el pavimento y sobre la que se extendió la ceniza. Cerca del presbiterio se colocaron 3 mesas, una con cuatro candeleros con sus velas y en las demás se colocó ceniza cribada junto con los demás objetos necesarios para la consagración, como una bandeja, vinajera, recipiente con agua, ampolla de catecúmenos y Crisma en bandeja, acetre para depositar agua consagrada, etc. Para terminar, cerca del altar se puso una cruz, candeleros, manteles de encaje, fuego y un cascabel.

La ceremonia duró casi cuatro horas y el Obispo fue asistido por varias personas, entre ellas el maestro de ceremonias de la catedral, párrocos de Moral, Bolaños y El Pardillo, dos padres dominicos de Almagro, el cura calzadeño Don Miguel Ruiz Pérez y el párroco y coadjutores de Calzada de Calatrava.

En el presbiterio, al lado de la Epístola, se sentó el Gobernador civil, el Delegado gubernativo y el Alcalde Claudio Racionero. El templo estuvo completamente abarrotado y el Sr. Estenaga, en su sermón, habló sobre la significación de la consagración que se estaba haciendo, los privilegios que tienen los templos consagrados y los cincuenta días de indulgencia a los fieles que visitaran ese día la iglesia. También agradeció al pueblo de que lo hubieran nombrado hijo adoptivo. En los cantos de la misa participaron jóvenes mujeres de Calzada, como Vicenta Martínez, Pepita, Clotilde y Amparo Racionero, Carmen Navarro, Valeriana Valencia, Carmen y Agustina Valencia Ciudad y Salvadora Rodríguez.

Terminada la consagración, a las dos de la tarde se celebró un banquete en el casino al que asistió el Sr. Obispo Prior, el Gobernador Civil y otras personalidades provinciales y locales. En total los comensales fueron alrededor de 150 que, además, pudieron escuchar a la banda municipal interpretar su programa.

Programa musical: La Oreja de Oro (San Miguel), el vals Al atardecer (Ramírez Marina), Fantasía (Arrieta), Leyenda Oriental (Mateo), la Boda de Luis Alonso (Giménez) y Entre Naranjo (E. Reñe).

Menú: Entremeses variados, tortilla con jamón, merluza con guisantes, langosta con salsa mayonesa, pollo asado con ensalada, dulces, quesos, frutas, café, champagne y habanos.

Al final del banquete, algunos invitados pronunciaron unas palabras destacando las que hicieron referencia a las personas que hicieron posible la construcción de iglesia:

Palabras de Federico Muñoz de León: “… es tan grande su labor [Juan Moreno Costoso], tan abnegada su obra; han sido tantos sus desvelos y sinsabores hasta ver culminada la iglesia de sus amores que hoy nos entrega, que no podemos dejar de rendirle el homenaje de nuestro rendimiento y de nuestra gratitud.

Palabras de Miguel Ruiz Pérez: “… el párroco-arcipreste don Juan Moreno Costoso ha sido el cerebro, el motor y el corazón fecundo del bellísimo templo que se acaba de inaugurar”.

Palabras del Gobernador civil: “… el dignísimo Sr. cura párroco que a fuerza de desvelos ha visto colmadas todas sus aspiraciones… en nombre del Gobierno y mío tengo la enorme satisfacción de dedicar a este pueblo de Calzada plácemes sin número por haberme dado ocasión de venir a felicitarle con este motivo.

Palabras del Obispo-Prior: “… tributo mi aplauso más entusiasta, en primer lugar, al Sr. cura párroco que ha hecho más con levantar esta iglesia que los demás con cooperar a ello; el segundo aplauso a los albañiles, al maestro de obras [Fausto de la Calle] y a esa mujercita que con sólo 10 céntimos para comprar un haz de leña para calentarse, cooperó a esta obra.

Palabras del párroco-arcipreste Juan Moreno Costoso: “… Elogios y aplausos que lo merecen también el arquitecto de las obras [Ignacio de Adama], el maestro ejecutor de las mismas [Fausto de la Calle] y el último peón que en ellas trabajaron, pues con sus salarios módicos y horas extraordinarias de trabajo sin aumento de jornal, ha podido ser una realidad lo que a alguien le parecía imposible… pido a Dios de todo corazón que esta obra y la que será una realidad en breve plazo, me refiero al Colegio para niños pobres, sea el principio de una era de armonía y fraternidad entre vosotros para hacer grande a vuestro pueblo”.

Asistentes a la consagración en la casa del Alcalde.
Asistentes a la consagración en la casa del Alcalde.

La entronización de la imagen del Sagrado Corazón de Jesús en el Ayuntamiento, para que fuera venerada por el pueblo, se llevó a cabo por la tarde y el Obispo, con el Gobernador civil presente, pronunció una oración. Finalizado el acto el Prelado se dirige a la casa donde se había hospedado, la de Eloy del Forcallo, despidiéndose de los vecinos que lo aclaman y regresa a Ciudad Real.

En los salones del casino “Círculo Agrícola” se celebró un baile en la noche del día 5 en los que actuó, así como en la misa, el cantante y pianista local Luis Cañadas que en esos momentos estaba haciendo la mili como soldado de cuota y que le concedieron permiso para poder asistir a los actos de esos días en su pueblo.

El párroco Juan Moreno recibió gratitud por parte de sus feligreses por el gran trabajo que había realizado para conseguir que el pueblo tuviera una nueva parroquia. La Comisión de festejos estuvo compuesta por Eduardo Valencia –abogado-, Antonio García Molina –farmacéutico-, Federico Muñoz –abogado-, Manuel Harinero –presbítero-, Saturnino Camacho –juez municipal-, Rafael Delmas –propietario-, Juan Rodríguez –farmacéutico.

En los brindis, el Secretario del Ayuntamiento leyó una alegoría enviada por carta al Ayuntamiento por Pablo Cañizares Muñoz, un hijo del Corazón de María de Zafra.

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