Protocolo sobre la penitencia y la misericordia en el refectorio del Sacro Convento

Sacro Convento y Castillo de Salvatierra vistos desde la finca de Sacristanía.
Sacro Convento y Castillo de Salvatierra vistos desde la finca de Sacristanía.

Los religiosos puestos a pan y agua por el Prelado o el Superior pasan a ocupar el lugar que a continuación se indica:

  • Si es Anciano, lo común es ponerse en su mesa en función de su antigüedad.
  • Si es Novicio, en la gradilla. A los Novicios también les puede imponer penitencia el Maestro de Novicios.

Tanto en un caso como en otro se guarda esta ceremonia:

  1. El Anciano que está a pan y agua no vuelve el vaso boca arriba cuando a los demás se les echa vino, ni come fruta –aunque la haya-, ni se le da plato de comida como a los demás, sino que solamente toma el pan que está sobre la servilleta y bebe agua cuando se la echen en su vaso. El que le sirve pedirá, posteriormente, misericordia por él como más adelante se referirá.
  2. Si es domingo, el Novicio que está a pan y agua, después de haberse echado la bendición y acomodarse todos los religiosos en sus asientos, se queda con los que sirven, de pie, esperando a que se cante la homilía. Cuando ésta acaba hace la venia con los que sirven y sin bonete –que ha de haber dejado en los poyos del refectorio. Al llegar a la gradilla hace la venia a la imagen del Santísimo Cristo y al que preside el refectorio (Prelado, Superior o Anciano), se sienta mirando a la puerta del refectorio y con las manos puestas debajo del manto, los ojos bajados modestamente sin mirar a una u otra parte – como quien está en penitencia- y espera a que le traigan el pan y agua.

El que está en penitencia reciben su ración cuando el que sirve de primero ha repartido el agua y el vino a todos. Éste pone en un plato el panecillo y el pan y, con ambas manos para que no se caiga el panecillo, se lo lleva al penitente que se levanta para cogerlo y baja la cabeza al tomarlo; pone el plato en el suelo, con el agua y el panecillo, y comienza a comer. El que sirve le pregunta, con voz baja, quién le puso la penitencia.

Si dice que fue el Superior o el Maestro de Novicios, se dirige a uno de ellos para preguntarle cual fue la causa –por ejemplo, por quebrantar el silencio o por no hacer algo que se le mandó. Luego va a cualquiera de los Ancianos y, en voz baja, le dice: con licencia de Vuestra Merced pediré Misericordia para frey fulano de tal. El Anciano se quita el bonete mientras el que sirve hace la súplica al Prelado en su nombre así: Señor a Vuestra Merced suplica frey fulano –nombrando al Anciano- que se sirva dar misericordia a frey fulano que está en la gradilla, de orden del Superior o del Maestro de Novicios –sin que diga Señor cuando nombra al Anciano que la pide, al que está en penitencia o al quien la puso.

Si la misericordia se le pide al mismo que puso la penitencia basta decir frey fulano suplica a Vuestra Merced se sirva de dar misericordia a frey fulano, sin decir la culpa pues ya la sabe. El Prelado puede concederla (entonces dice Enhorabuena o yo la concedo) o no. El que sirve, en voz baja, le comunica al penitente la decisión. Hay varios tipos de concesiones:

  1. Le da misericordia sin condiciones: El penitente coge el vaso, el plato y el panecillo, se levanta, hace la venia (al Santísimo Cristo y a quien preside el refectorio) y se sienta en su lugar. Si precede a dos o más en su mesa, sólo sale uno de los que están comiendo en aquella mesa para hacerle un lugar y no salen los demás aunque sean de menor antigüedad que el religioso que ha estado en penitencia. Si la cabecera de la mesa está desocupada, por ser el Evangelistero más antiguo quien entra a la mesa de Novicios, entra a la mesa por la cabecera. Por último, cuando está ya sentado, el que sirve de primero le echa el vino, mientras el que estuvo en penitencia está descubierto y algo levantado, y le trae el plato de comida que la Comunidad ya ha comido.
  2. Le da misericordia pero no se le da vino o un plato de comida: Se sigue la ceremonia como antes pero no se le da vino o vianda.
  3. Le da misericordia para segunda mesa: Permanece en la gradilla hasta que todos los religiosos acaban de comer, se levante de ella cuando los demás lo hacen de sus asientos. Comerá con los que lo hacen en segunda mesa.
  4. Le da misericordia para mesas desnudas: Se sienta en una de esas mesas y el que sirve quita cuanto haya en ella y le ponen una servilleta, salero, cuchillo y vinagrera.
  5. Si no quiso dar misericordia: El penitente permanece en la gradilla hasta que se levantan los demás de sus asientos y dadas las gracias va a su aposento, donde el religioso designado por el Prelado le encierra hasta vísperas para que no pueda darle nadie de comer. Es costumbre que uno de los Ancianos visite al Prelado para volverle a pedir misericordia. Si se la niegan otra vez lo encierran como se acaba de decir –aunque entra a cenar como los demás- y si se la conceden va a comer a segunda mesa.

Si quien puso la penitencia fue el Prelado y no está en el refectorio, el que sirve pide licencia al que lo preside para pedir a aquel la misericordia. El presidente se la da y el que sirve se pone el manto para ir a la sala de la Administración a decirle al Prelado, una vez hecha la venia, Señor, frey fulano de tal suplica a Vuestra Merced conceda misericordia a fulano, que está en pan y agua o en la gradilla. Con lo que le responde viene al refectorio y se lo dice al que está en penitencia y se ejecuta como si el Prelado estuviera presente.

Lo mismo que se ha dicho del Prelado se entiende que se ha de hacer cuando siendo Presidente del Convento el Superior puso a algún Religioso en pan y agua y aquel día no entró el Superior a comer al Refectorio. En este caso, sale el que sirve fuera a pedirle la misericordia, en la forma referida, y lo mismo se debe hacer aunque no sea Presidente del Convento.

Si se ha puesto en pan y agua a algún religioso y no entrara a comer aquel día ni el Administrador ni el Superior, entonces se deberá ir al aposento del Superior a pedir la misericordia. Pero si está el Prelado en el refectorio no se debe salir fuera a pedir la misericordia a nadie porque sólo él la puede conceder allí.

Si el Superior o Maestro de Novicios pusieron en pan y agua a alguno y a la hora de comer, por un accidente, no entraron a comer no es necesario salir a preguntar a cualquiera de ellos la culpa por la que está en la gradilla o a pan y agua.

Si es Anciano el que está a pan y agua, que estará en su mesa y no en la gradilla, el que sirve le pregunta quién le puso la penitencia y diciendo que ha sido el Superior va y le pregunta por qué culpa puso Vuestra Merced a frey fulano en pan y agua. Se la dice y luego se acerca a un Anciano y le dice con licencia de Vuestra Merced pediré misericordia para frey fulano. El Anciano se levanta y se descubre y el que sirve pide la misericordia al Prelado como ya se ha dicho. Si el Prelado se la concede le lleva el vino y, al servirlo, el Anciano que ha estado a pan y agua se levanta y se descubre. Si el Prelado le puso la penitencia y no está en el refectorio se sale a pedir Misericordia como ya se ha dicho.

Bibliografía:

  • Regla de San Benito.
  • Formularios para hacer pruebas de los hábitos para las Órdenes de Alcántara, Calatrava y Santiago.
  • Definiciones de la Orden de Calatrava, año de 1652.
  • Copia de las escrituras de la Orden de Calatrava.
  • Las Institución, definiciones y actos capitulares de la ínclita caballería de la Orden de Calatrava (Toledo, 1552).

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