Como se sirve el vino, el agua y las viandas en el refectorio del Sacro Convento

Vista del Sacro Convento desde el Castillo de Salvatierra.
Vista del Sacro Convento desde el Castillo de Salvatierra. Foto de Corpus Ruiz Fernández.

El vino se sirve cogiendo el frasco con la mano izquierda y el pie con la mano derecha, comenzando por el religioso más moderno del lado donde está la ventana (choro izquierdo) y prosiguiendo así. Los religiosos ponen los vasos boca arriba y cuando consideran que le han echado suficiente vino bajan la cabeza y el que no quiere vino o por penitencia deja el vaso boca abajo en el plato:

1.- Cuando acaban de echar vino a los Novicios comienzan a servirlo a los Ancianos, desde el menos al más antiguo, acabando por el Cuarto Anciano que está sentado en la cabecera de la mesa.

2.- El que sirve, sube la gradilla y sirve al Prelado haciéndole la venia tanto a la entrada como a la salida. Levanta el Prelado la mano o hace una señal con el cuchillo cuando estima que ya es suficiente el vino que le han puesto.

3.- Hace una inclinación a la imagen de Nuestro Señor Jesucristo y pasa a la mesa del Superior, a quien no le hace la venia si no preside el refectorio.

4.- Baja a la mesa de Ancianos del choro derecho y echa a los Ancianos, comenzando con el de más antigüedad y acabando con de menor antigüedad.

5.- Pasa a la mesa de Novicios y acaba echando vino al más nuevo de todos.

6.- Pone el frasco de vino sobre un poyo y se pone a repartir el agua.

Cómo se sirve el agua

El agua se lleva en una jarra que ha de estar sobre un plato, éste lo lleva en la mano izquierda y aquella en la derecha. El orden de servir el agua es el siguiente:

1.- Comienza a echársela al Prelado, con la venia antes y después como ya se ha dicho.

2.- Hace la inclinación al Santísimo Cristo.

3.- Sirve al Superior y de aquí pasa a la mesa de Ancianos de este lado y sigue el criterio del más antiguo hasta que se acaba el agua de la jarra.

4.- Al volver con otra, echa agua al Anciano más antiguo de cualquiera de los dos choros y así, respectivamente, va trayendo agua y echándola hasta que el religioso baja la cabeza, como ya se ha dicho al servir el vino.

5.- Al echar al Prelado o al Superior, si es presidente del refectorio, el que sirve debe echarle el agua teniendo el plato debajo de la jarra.

6.- Si el Superior no está en el refectorio el que sirve el agua, una vez que se la ha echado al Prelado, prosigue sirviéndola por el lado del Prelado y luego vuelve con otra jarra de agua por el lado del Superior y, acabada ésta, vuelve con otra al más antiguo que queda y sirviendo agua del uno y del otro lado hasta echar a los religiosos de ambos lados –como se vio al servir el agua.

7.- El que sirve de primero comprueba si hay alguien a pan y agua, en la gradilla o en la mesa de Ancianos. Si hay alguien, hace la ceremonia de pedir misericordia como se dirá después y sino prosigue ayudando a servir los platos que, hasta entonces, han estado sirviendo los otros religiosos. El que sirve de primero ha de procurar acabar, con diligencia, de echar la bebida mientras sus compañeros han dado la primera vianda porque no se trae la segunda vianda hasta haber pedido misericordia, si hay alguno en penitencia.

Cuando entra la primavera y se deja de beber el agua destilada, porque sale caliente, el que sirve de primero cuida de que un criado saque del aljibe un cántaro y lo traiga hasta la puerta del refectorio, pero no es el criado quien lo pasa al Refectorio sino que es el religioso quien lo hace.

Cuando aprieta el calor, se suele traer nieve para dar agua fría en cantimplora, procurando el Prelado que haya para todos y, entonces, se comienza a echar agua por el más nuevo, como ya se dijo para echar el vino. Verdad es que algunos han controvertido esta orden, queriendo que el agua de nieve se eche en las mesas de los Ancianos porque no les falte pero cesará este inconveniente con que haya agua en la cantimplora para todos pues no es justo que, si es regalo, no le alcancen a todos.

Cómo se sirven las viandas

A la misma vez que el que sirve de primero echa el vino, el que sirve de segundo lleva el plato al Prelado con la mano derecha y la izquierda arrimada al pecho o al ceñidor. Por norma, tanto al Prelado como al Superior Presidente del refectorio se le lleva sólo el plato y cuando termina lo pone en la parte del salero, hacia afuera, para que se lo lleve uno de los que sirven sin coger platos de las otras mesas. Si lo que se le lleva al Prelado no se puede llevar en una mano –por ejemplo, una vianda que lleva aparte una salsa o que además del plato inicial se le lleva otro copioso para compartir con otros- podrá, el que sirve, llevar los platos en ambas manos o usar la escudilla.

Al Superior se le lleva el plato con la mano derecha y al religioso más antiguo, de uno o de otro choro, con la mano izquierda. Es también regla general a los del choro derecho, donde está la catedrilla y el Lector de la Mesa, se les dé el plato con la mano derecha y a los del choro izquierdo se les dé el plato con la mano izquierda, excepto en dos ocasiones:

1.- Cuando preside el Prelado y el más antiguo de los Ancianos está en el choro derecho, al Superior se le da el plato con la mano derecha, dándoselo al Anciano del choro del Superior con la mano izquierda.

2.- Cuando preside un Anciano el refectorio y está sentado en el primer asiento de la mesa de Ancianos del choro izquierdo se le da el plato con la mano derecha y con la izquierda al Anciano del choro contrario o, lo que es mejor, mudarse al pasar el plato de la mano izquierda a la mano derecha.

Salvo estas dos excepciones, siempre se sirven los platos con la mano derecha a los del choro derecho y con la mano izquierda a los del choro izquierdo, teniendo en cuenta qué religioso es el que está sin plato:

1.- Si es del choro izquierdo el más antiguo que está sin plato, se le da el plato con la mano izquierda y luego se le da al del choro derecho con la mano derecha.

2.- Si están los dos religiosos, para quienes van ambos platos, en el mismo choro primero se le da el plato al más antiguo que tiene enfrente –o sea, con la mano derecha o la izquierda.

De esta forma se van sirviendo los platos hasta el religioso más nuevo. Y así, de la misma forma, se vuelve a servir otra vianda.

Si un religioso entra en el refectorio, y han servido el primer plato a todos, tiene que esperar a la segunda mesa para comer junto con los que sirven, debiendo pedir licencia al Prelado y explicándole la cusa por la que no puedo llegar a tiempo a la primera mesa.

Los que sirven deben de dar los platos en la mano del religioso, que lo cogerá con la suya, y no ponerlos en la mesa. Si ve que está bebiendo entonces sí podrá ponerlo hacia adentro, en la parte donde se coloca el salero.

Bibliografía:

  • Regla de San Benito.
  • Formularios para hacer pruebas de los hábitos para las Órdenes de Alcántara, Calatrava y Santiago.
  • Definiciones de la Orden de Calatrava, año de 1652.
  • Copia de las escrituras de la Orden de Calatrava.
  • Las Institución, definiciones y actos capitulares de la ínclita caballería de la Orden de Calatrava (Toledo, 1552).

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