Ceremonias con las que se concluye la comida: salida del refectorio

Sala capitular del Sacro Convento de Calatrava la Nueva. Foto de Luis Pardo.
Sala capitular del Sacro Convento de Calatrava la Nueva. Foto de Luis Pardo.

Cuando el Prelado o Presidente ve que los que sirven hacen una venia profunda, desde la gradilla dice en voz clara Tu autem y el lector comienza a cantar el miserere nobis a lo que la Comunidad responde cantando Deo gras [gracias sean], baja de la catedrilla por entre la mesa de los Novicios y Ancianos y hace una venia profunda junto a la mesa de Ancianos del choro derecho y se sienta según su antigüedad en el mismo.

Si el Prelado le hizo alguna enmienda al Lector de la Mesa, mientras leía, y no supo repararla éste no ha de hacer venia cuando llega a la gradilla sino postrarse brevemente en ella, hincándose de rodillas y poniendo la mano derecha en tierra, volviendo a sentarse al sitio que le corresponde según su antigüedad. También debe postrarse si no lee la homilía o lectura que toca y el Prelado o Presidente se lo advirtiese, cuando se le advierte que no lea tan deprisa o que levantara la voz u otra cosa análoga.

Después de que el Lector de la Mesa hace la venia profunda o se postra el Prelado se levanta de su mesa y sale por la cabecera –el Superior y los demás lo hacen por la parte por donde entraron. Si el Superior presidió el refectorio sale por su cabecera. De la mesa de Ancianos sale el que entró el último y así los demás. El Evangelistero que tuvo cabecera en mesa de Novicios espera en pie, en su asiento, a que salga los Ancianos. Es regla general que el que entró el primero salga el último.

El Prelado o Presidente del refectorio hacen la venia al Santísimo Cristo al salir, se pone el bonete y toca la campanilla por espacio de un Ave María más o menos. El Superior baja la gradilla y se pone con los Ancianos de su choro y éstos –tanto de uno y otro choro- unos detrás de otros, de la misma forma que se colocaron al bendecir la mesa. Al terminar de tocar la campanilla el Prelado se quita el bonete y todos vuelven el rostro a la imagen del Santísimo Cristo. Es entonces cuando el hebdomadario de misas mayores –si la dijo y sino el sacerdote que la dijo- entona el verso Confiteantur tile domine u otro similar que esté en las rúbricas del breviario. Si la misa mayor la dijo el Prelado o el Superior es el Anciano que dijo el Evangelio quien lo entona y si la dijo el Anciano Presidente lo entona el siguiente en antigüedad.

La Comunidad prosigue con el verso Gloria patri y el sacerdote dice Agimus tibi gratias Dominus a lo que los religiosos responden Amén.

Si el Prelado o Superior Presidente, vuelto el rostro al choro contrario, se queda quieto todos vuelven el rostro y se concluye dando gracias y entonando los del choro del Prelado –aunque esté ausente- el salmo Laudate dominum omnes [salmo 117] gentes y mientras se dice el Salmo y los versos siguientes [Gloria al Padre y al Hijo, y al Espíritu Santo, / como era en un principio, ahora, y siempre, / y por los siglos de los siglos / Amén] están los religiosos de los dos choros rostro a rostro hasta que el sacerdote dice la oración Retribuere dignare y, acabado, se vuelven hacia la imagen del Santísimo Cristo. Se dice el Pater Noster en secreto y, acabado, el sacerdote dice Domine det nobis suam pacem y el choro responde Amén. Todos, incluidos el Prelado y el Presidente, hacen al mismo tiempo una venia al Santísimo Cristo y, tanto los de uno choro como los del otro, se quedan mirándose rostro a rostro esperando que salga el Prelado, el cual baja la gradilla y los religiosos, conforme se va acercando, le hacen venia con la cabeza. El Prelado le hace venia al Superior al estar cerca de él y camina sin bonete hasta que ha pasado a los Cuartos Ancianos –es entonces cuando vuelve a ponérselo y prosigue andando hacia la puerta de entrada del refectorio. A dos o tres pasos le sigue el Prelado –sin bonete hasta que llega a donde están los Evangelisteros. Al Superior le siguen los Ancianos por orden de antigüedad –tampoco se ponen los bonetes al salir hasta que han pasado a los Novicios. Los Novicios siguen a los Anciano no quedando en el refectorio nada más que el religioso que lo cuida, uno de los Novicios que no son Epistoleros y que cada semana se queda a servir la segunda mesa y el Lector de la Mesa.

El Prelado se quita el bonete al salir del Refectorio y, con igual cortesía, lo mismo hacen el Superior y los Ancianos. Cuando el Superior preside hace las mismas ceremonias que el Prelado –quedándose en lo alto de la gradilla, tocando la campanilla y saliendo el primero pero sin bonete hasta pasar a los Evangelisteros- y si es Presidente Seda Vacante del Convento entonces tiene las mismas preeminencias que el Prelado en todo y por todo. Cuando el que preside es un Anciano dice tu autem, sube a la gradilla, se quita el bonete, toca la campanilla, vuelve a su sitio y dadas las gracias sale el primero de todos y los demás le siguen en función de sus antigüedades, sin que ninguno de los Ancianos se ponga el bonete hasta pasar al religioso más nuevo. Los Novicios no se mueven de su lugar hasta que hayan salido todos los Ancianos, quitándose todos estos el bonete al salir.

Ni los que han servido, ni el despensero, ni los que van a entrar a segunda mesa, aunque sea Anciano, puede entrar en el refectorio hasta que no haya salido de él la Comunidad:

  • El despensero espera cerca de la puerta de la cocina y los que han servido en la puerta del Capítulo.

Si cuando dicha la oración Agimus tibi gratias domine el Prelado o Superior Presidente del Refectorio no vuelve el rostro al choro contrario –como se dijo anteriormente- sino que hace venia al Santísimo Cristo, entonces no se termina allí las gracias sino que la Comunidad parte a la Iglesia de esta forma:

Cuando el Cantor, situado en el choro del Prelado, o Subcantor canta el Salmo del miserere [Salmo 51, es el más intenso y repetido salmo penitencial y la más profunda meditación sobre la culpa y sobre la gracia] y prosiguen con el primer verso el choro del Prelado y con el segundo los del choro del Superior y salen procesionalmente en la misma forma en que se halla, cada uno puesto según su antigüedad y el Prelado el último –él solo lleva puesto el bonete. Lo mismo hará el Superior cuando preside pero no si está presente el Prelado. Al salir del refectorio, el religioso que cuida de él, el que ha sido Lector de la Mesa y el que ha de servir la segunda mesa hacen venia al Prelado o Superior Presidente. Cuando salen de la puerta del refectorio se ponen el Superior y Ancianos los bonetes pero no los Evangelisteros, aunque los hayan tenido puestos en la mesa. El religioso que ha servido primero, y que estaba en el Capítulo, oyendo que cantan el Salmo del miserere va a la puerta de la torre y toca tres veces la campana mayor para que se sepa que la Comunidad va a la Iglesia –otras veces ha tocado campana el religioso más nuevo de los que sirven y si éste se quedó en el refectorio lo hace el más nuevo de los que están en el Capítulo.

Bibliografía:

  • Regla de San Benito.
  • Formularios para hacer pruebas de los hábitos para las Órdenes de Alcántara, Calatrava y Santiago.
  • Definiciones de la Orden de Calatrava, año de 1652.
  • Copia de las escrituras de la Orden de Calatrava.
  • Las Institución, definiciones y actos capitulares de la ínclita caballería de la Orden de Calatrava (Toledo, 1552).
  • Ceremonial Monástico para los que siguen la Regla de San Benito, concedido por Pablo V.
  • Ceremonial cisterciense.
  • Descripción del sacro convento y castillo de Calatrava la Nueva, colección de Salazar y Castro. Biblioteca de la Real Academia de la Historia.

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