Andrés de Palazuelo

Andrés de Palazuelo
El Siervo de Dios, Miguel Fulgencio González González, en la Orden Capuchina, Padre Andrés de Palazuelo.

La mayor parte del material sobre el Convento de San Luis está contenido en el libro “Convento de capuchinos de Calzada de Calatrava”, escrito por el capuchino Andrés de Palazuelo en 1934.

El Siervo de Dios, Miguel Fulgencio González González, en la Orden Capuchina, Padre Andrés de Palazuelo, nació en el pueblecillo de Palazuelo de Torio, diócesis y provincia de León, el día 8 de mayo del año 1883, siendo sus padres legítimos Juan y Filomena. El mismo día recibió el Sacramento del Bautismo; y el 22 de junio de 1890 el de la Confirmación.

Nacido en hogar profundamente cristiano, recibió adecuada educación religiosa, y aprendió las primeras letras en la escuela del pueblo natal. Terminada felizmente la educación primaria, por insinuación de su padre, inició los estudios de latín y humanidades, en el Seminario menor de San Feliz de Torio, cursando los dos primeros años. Por aquel tiempo predicó una Misión en Palazuelo un Padre Capuchino, quedando tan prendado el joven Miguel, que pidió inmediatamente el ingreso en la Orden Capuchina, obtenido el cual, vistió el santo hábito en Basurto, Bilbao, el 31 de julio del año 1899, cambiando en la ceremonia de vestición el nombre de Miguel Fulgencio González, por el de Fray Andrés de Palazuelo.

El Siervo de Dios observó laudable conducta durante el año de probación, mereciendo que la Comunidad unánimemente le admitiera a la primera profesión, hecha el 31 de julio del año 1900. Luego de haber emitido los votos religiosos fue destinado el Siervo de Dios a los Colegios Mayores de la Orden, en donde terminó los estudios humanísticos y cursó los filosóficos y teológicos, obteniendo siempre muy altas calificaciones, lo mismo en conducta que en ciencia, destacándose tanto su capacidad, que fue ordenado de Sacerdote un curso antes que sus condiscípulos, el 19 de septiembre del año 1908.

Ordenado de Presbítero fue destinado el Siervo de Dios al convento de El Pardo, con el cargo de Lector de Teología Dogmática y Ciencias, y más tarde al convento de León para enseñar las mismas asignaturas sagradas. El año de 1910 fue nombrado Lector de Filosofía, cargo que desempeñó hasta el año de 1920. Fue luego trasladado al Convento de Jesús de Madrid con los cargos de Archivero y Cronista de la Provincia de Castilla, desempeñándolos con gran competencia, casi sin interrupción, hasta su muerte, acaecida a fines de julio del año 1936.

La Comunidad del Convento de Jesús le designó como delegado suyo el año de 1934, al Capítulo Provincial, habiendo sido en el mismo elegido Definidor o Consejero Provincial, reteniendo al mismo tiempo los cargos de Archivero y Cronista hasta que fue asesinado.

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