Un sello histórico al alcance de tus manos

Encabezado del documento que contiene la imagen del sello
Encabezado del documento que contiene la imagen del sello

Hoy, casi dos siglos después de que aquel sello ovalado apareciera en uno de los últimos documentos oficiales, su historia sigue desarrollándose de una manera sorprendente. Lo que durante años permaneció encubierto en la penumbra de un archivo, conservando el eco de una lengua antigua y el carácter solemne de la Orden de Calatrava, ha descubierto un nuevo medio para renacer. Porque la historia, al igual que las piedras del Sacro Convento, no sólo se contempla: también aguarda a ser tocada.

Cuando volvió a aparecer la imagen del sello, con su extraña escritura, quedó claro que aquel pequeño óvalo no debía ser olvidado de nuevo. Su dibujo, la cruz floreteada, la enigmática «b» de combento… todo eso merecía un espacio en la memoria viva del pueblo que durante siglos nació, trabajó y rezó bajo la sombra de Calatrava la Nueva. Por esta razón, transformarlo en un sello físico no fue únicamente un acto de curiosidad histórica. Fue un gesto de retribución. Una forma de devolverle a Calzada de Calatrava un símbolo que le pertenece. Y no solo a ella, sino también a cada uno de los pueblos que integran el Campo de Calatrava y que comparten con la misma este patrimonio común. Lo que empezó como una sencilla prueba artesanal —el primer sello replicado por un amigo—, pronto cobró más importancia. Y posteriormente surgió la idea que iniciaría un nuevo capítulo: trasladar el sello a los talleres de Calzada, donde todavía se fabrican sellos de caucho (la Papelería Castillo y la Imprenta San José), con el fin de que pueda ser replicado con calidad profesional y ser ofrecido a visitantes y vecinos. La propuesta se ajusta perfectamente con el espíritu del artículo original: así como aquellos priores mantuvieron una tradición que superó transformaciones lingüísticas y siglos de historia en su sello, Calzada de Calatrava tiene la capacidad, en la actualidad, de reestablecer ese mismo símbolo y materializarlo. Un objeto pequeño que cualquier persona puede guardar en su bolsillo o tenerlo como adorno en su casa, pero que contiene siglos de continuidad cultural.

Porque este sello, que inicialmente era una herramienta de autoridad y memoria, puede transformarse nuevamente en un puente entre distintas épocas: desde el Sacro Convento hasta el taller contemporáneo; desde el un documento antiguo  hasta la madera o el caucho; desde la seriedad del capítulo monástico hasta la proximidad de una tienda local. Asimismo, esta fiel recreación del sello —fruto de un trabajo meticuloso para restaurar la dignidad y la forma a lo que el tiempo había deteriorado— estará disponible también para cualquier profesional que lo quiera, ya sea de Calzada de Calatrava o de cualquiera de las localidades asociadas con la Orden histórica de Calatrava. Sólo tienen que solicitarlo al correo electrónico corpusrufer@gmail.com.

En la actualidad, cualquier visitante que llegue a Calzada y mire la recreación gráfica del sello verá no sólo un diseño antiguo, sino también el testimonio de un trabajo en equipo: el de aquellos que lo diseñaron en el pasado, el del estudio que lo recuperó, el del pueblo que lo recibe y el de los que han optado por mantener viva su historia. Si ese sello fue en su momento una llave de poder, ahora es una llave de memoria. Sería muy valioso que la juventud de nuestra tierra supiera acerca de este símbolo, entendiera su procedencia y lo identificara como una parte de su propia historia. Porque en cada una de las letras de su antigua grafía y en cada línea de la cruz floreteada se encuentra un legado que vale la pena transmitir a las generaciones futuras, para que comprendan que la Orden de Calatrava no es sólo un capítulo del pasado, sino una herencia viva que ellos tienen el deber de proteger. Y en cada impresión en papel, en cada impacto seco que deje su huella, quedará manifiesto que la historia del Sacro Convento no es exclusivamente una memoria, sino una tradición que sigue viva a través de aquellos que todavía creen que la Orden de Calatrava es parte de ellos.

Y una aclaración importante, que quiero dejar bien clara: por esta iniciativa no percibo ni un céntimo de las ventas que se realicen en Papelería Castillo o Imprenta San José (ni en ningún otro sitio). Mi único objetivo es que el comercio local de Calzada de Calatrava pueda ofrecer este símbolo histórico a vecinos y visitantes, generando un pequeño beneficio para ellos y ayudando a que el legado de la Orden siga circulando en forma tangible por nuestras calles y hogares.

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