La lavandera del Sacro Convento
Era un otoño de 1831 frío y seco, tras aquel verano en que el sol pareció oscurecerse y enfriarse el mundo de golpe. En Almagro. La lluvia hacía años que no aparecía y la siembra la necesitaba cuanto antes. María Candelas Carabantes andaba con dificultad, una mañana temprano, por la Plaza Mayor. Iba acompañada de uno de sus hijos. Había llevado la mayor parte de su vida (desde 1785, casi Seguir leyendo …
