El Lector de la Mesa y la colocación de los que sirven las viandas, el vino y el agua

Sobre el lector de semana en la Regla de San Benito (libro del Convento de Nuestra Señora de la Asunción de Almagro).
Sobre el lector de semana en la Regla de San Benito (libro del Convento de Nuestra Señora de la Asunción de Almagro).

Ya se ha hablado de algunas funciones del Lector de la Mesa [en las Reglas de San Benito lo llaman lector de semana o semanero lector]: dada la bendición, sube a la catedrilla, donde estará sin bonete y en pie durante estos momentos (en los restantes estará sentado):

  • Desde que comienza a cantar la homilía hasta decir et reliqua.
  • Al decir el título de lo que lee.
  • Al decir caput secundum, caput tercium ó sermo secundus.
  • Cuando el que preside en el Refectorio le manda volver a leer alguna cláusula o le enmienda.
  • Al decir, cuando acaba de leer, Domine miserere nobis.

El Viernes Santo, el Lector de la Mesa es Cuarto Anciano por lo que tiene puesto el bonete.

Todos los que no tienen cuatro años de hábito están descubiertos, habiendo dejado los bonetes en los poyos, que están antes de las mesas de Ancianos, y los caballeros de nuestra orden, profesos o novicios, tienen puestos sus sombreros. Ninguna persona de orden, tanto el Prelado como sus inferiores, puede quitarse el bonete o el sombrero mientras come aunque haga calor o se sienta incómodo.

Si es domingo, los que van a servir la mesa se quedan de pie y descubiertos, junto a las mesas desnudas, y mirando a las mesa del Prelado Administrador y del Superior. En función del número de los que sirven se colocan de diferente forma:

  • Si los que sirven son tres: el más antiguo se coloca en medio del refectorio, el segundo a su derecha y el tercero a su izquierda.
  • Si sirven dos: el más antiguo se sitúa a la derecha y el otro a la izquierda, ambos junto a una de las mesas desnuda.

Si hay doce en la mesa han de servir tres –el Servitor Coquine o el que sirve de primero[auxiliar de cocina] designado para esa semana, un segundo que es el que la semana anterior sirvió de primero y un tercero que debe ser un religioso de los que no tienen dos años de hábito cumplidos. Pero si hay doce Religiosos sentados y sólo sirven dos, no puede servir un tercero ya que quedarán once sentados y servirán tres y, como se ha dicho, para cuando sirvan tres debe de haber doce sentados. Si es caballero el que sirve, se pone en medio de los otros dos. El caballero profeso nunca sirve salvo que fuese Viernes Santo y, en este caso, sirve a los Religiosos Ancianos.

Una vez situados los que sirven donde les corresponde, el Lector de la Mesa, si es domingo, comienza a leer la homilía de la domínica [textos y lecciones de la Escritura que en el oficio divino corresponden a cada domingo] que se cantó en maitines después de leer, en voz baja, el Santo Evangelio -el Prelado y los demás religiosos están descubiertos. Si algún caballero o religioso entra y se está leyendo el Santo Evangelio, se sitúa en la parte del refectorio que hay entre la puerta y las mesas. Si está cerca de las mesas donde están los que han de servir, se coloca entre ellos. Una vez finalizada la lectura del Evangelio, el que ha llegado tarde pasa a la ceremonia situándose en la gradilla.

Dicho el Evangelio, el Prelado, Ancianos y Evangelisteros se cubren y los que sirven hacen la venia a un tiempo a toda la comunidad, con el rostro mirando a las mesas principales, volviéndose cada uno de ellos sobre el lado de la mesa junto a la cual estaban, porque es regla general que no han de volver las espaldas a las mesas del lado junto a donde están. El que está en medio se coloca al lado de la mesa del Prelado.

Cuando no hay homilía se da la bendición, todos los religiosos responden Amén y los que sirven comienzan a distribuir la comida, sin esperar de pie a escuchar la homilía como se dijo antes. Cuando están cerca de la ventana que da a la cocina se quitan los mantos, quedándose con las sotanas y puestos los botones hasta abajo, sin que se vea nada del vestido interior. Si el que sirve es un Caballero se quita el manto y deja el sombrero y si es Novicio no se consentirá que lleve cuchillo o daga, ya que tienen prohibido llevar espada o daga hasta que profesan.

Es Regla General que cuando alguien llegue o se vaya de la mesa del Prelado se le haga la venia, bajando la cabeza e inclinando el cuerpo de alguna forma y lo mismo se hace con el Superior cuando preside el refectorio y no está presente el Prelado. Al Anciano particular se le hace la venia también cuando preside en el Refectorio.

Cuando el Prelado o Presidente del refectorio ve que el Lector de la Mesa ha leído una o dos oraciones o cuando se comienza a servir la vianda o el vino da un golpe en la mesa y todos se acercan la suya hacia sí, manteniendo los pies fijos en las tablas móviles, cogen las servilletas y comienzan a comer la fruta cuando está puesta en la mesa.

El despensero, que está pendiente de la ventana que da al refectorio, cuida de que un criado vaya llevando los platos y otro traiga el frasco de vino, desde la mesa donde se preparan hasta la ventana. También se preocupa de ver cómo se hacen los platos. Casi al mismo tiempo se sirven el primer plato y el frasco de vino.

Bibliografía:

  • Regla de San Benito.
  • Formularios para hacer pruebas de los hábitos para las Órdenes de Alcántara, Calatrava y Santiago.
  • Definiciones de la Orden de Calatrava, año de 1652.
  • Copia de las escrituras de la Orden de Calatrava.
  • Las Institución, definiciones y actos capitulares de la ínclita caballería de la Orden de Calatrava (Toledo, 1552).

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