El caldero que se conserva en la Calzada del beato Jorge

El Venerable y penitente Siervo de DIOS Fr. JOrde de la Calzada,lego Religioso de los descalzos de nuestro Seráphico Padre San Francisco,
El Venerable y penitente Siervo de DIOS Fr. Jorge de la Calzada, lego Religioso de los descalzos de nuestro Seráphico Padre San Francisco.Nació en la Villa de la  Calzada de Calatrava, Arzobispado de Toledo, y murió en la Villa de Priego, Obisbado de Cuenca, en 1585.

Al tiempo que el Siervo de Dios Fr. Jorge determinó ausentarse de la Villa de la Calzada, fue disponiendo de todo lo que poseía con la caridad que a él le caracterizaba. Entre sus pobres alhajas tenía un caldero pequeño, que lo usaba para hacer migas y otros guisados en el campo, y viendo que no le servía trató de venderlo para hacer limosna a los pobres, que era el fin a donde iban todas sus ganancias. Se enteró un compañero suyo, llamado Juan Ruiz de Jorge López y, llegando a un acuerdo, convinieron en que se lo dejaba por cinco panes de cebada, que le dio.

Fr. Jorge deseaba dar cuanto pudiera a los pobres y se contentó con esta miseria de cinco panes de cebada por el precio del caldero, que es cierto tenía más valor, pero considerando por otra parte la buena fe de este Siervo de Dios me parece que en esta ocasión se le representaría aquella admirable providencia con que Cristo Señor nuestro sustentó con otros cinco panes de cebada a tantos millares de personas, como nos refiere el Sagrado Evangelista San Juan en el capítulo 6 de su historia Evangélica, con que los recibiría gustoso para emplearlos entre los pobres, como lo hacía con cuanto tenía y no sería mucho se los multiplicase Dios, como después sucedió en el discurso de su vida siendo Religioso, cuando repartía comida a los pobres.

Recibió el caldero Juan Ruiz de Jorge López y, desde luego, trató de conservarlo en su casa como reliquia del Siervo de Dios, tal era el buen crédito, que ya tenían granjeado sus virtudes, pues sus cosas se estimaban así, y por muerte de dicho Juan Ruiz quedó en poder de Francisca Ruiz, su hija, y después de sus días se ha conservado en casa de Andrés Caballero, su hijo y nieto de Juan Ruiz de Jorge López, y en todo este tiempo lo han tenido y tienen en esta casa con mucha estimación y cuidado para que no se les pierda este caldero que tanto veneran, no sólo ellos sino todos los de la villa.

En este caldero de cobre mediano, y con algunos remiendos, de los cuales, y de la extraordinaria hechura, y demás señales conoce bien su antigüedad, está muy limpio y lustroso y es de manera la fe que tienen en el lugar todos (por reliquia del Siervo de Dios) con este caldero que se ha hecho remedio universal para todas las enfermedades y, en particular, para calenturas, pues los que más las padecen procuran este alivio pidiéndolo y bebiendo por él unos tragos de agua, sintiendo muchos gran alivio y algunos perfecta sanidad, con esta diligencia, de que se origina que ordinariamente está en casa de los enfermos.

Estas son las reliquias que se conservan en la Calzada, con la memoria de algunas particularidades tocantes al Siervo de Dios, que por tradición de padres a hijos están muy presentes, siendo motivo para esto los prodigios que Dios obra en aquella Villa, por medio del Siervo suyo y de sus venerables reliquias, con que paga Fr. Jorge el afecto de los de su patria, no faltando a los que con rendimiento cristiano le invocan y les buscan, siendo pocos los que no hayan participado de sus buenas influencias, de que se dirá algo en el libro siguiente.

No jedando de ponderar ahora la devoción y afecto con que todos en la Villa de la Calzada veneran al Siervo de Dios, padeciendo mucha mortificación de que no se prosiga en esta causa, para la beatificación, pero confiado que Dios moverá el ánimo de las personas que lo han de solicitar, para que se consiga, para que tenga un patrón aquella Villa, que no cesará en la presencia de Dios de pedir los aumentos espirituales de todos, y por el consuelo de los afligidos y menesterosos, cuidado que continuamente ejercitaba cuando vivía, como vimos en el libro primero.

Fuente: “Vida del penitente y venerable Siervo de Dios Fray Jorge de la Calzada”, de Cristóbal Ruiz Franco de Pedrosa.

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