Ridwan: visir y hayib calzadeño que construyó la Madraza y las murallas del Albaicín

La Madraza de Granada, construida por iniciativa del emir Ridwan.
La Madraza de Granada, construida por iniciativa de Ridwan.

Las noticias referentes al visir Ridwan y a su posteridad, que están al alcance de los eruditos no arabistas, son muy escasas, a pesar de que Ibn al Jatib, amigo íntimo y colaborador político de aquél, nos dejó su biografía, que ocupa varias páginas de la Ibata. Vale la  pena narrar su pintoresca y agitada vida, que coincidió con momentos cruciales en la historia del reino granadino, rectificando o puntualizando, de pasada, las noticias hoy vigentes acerca de esos momentos históricos.

Abul Nuaym Ridwan nació en Calzada de Calatrava y sus antepasados, por vía paterna, eran oriundos de Castilla y, por vía materna, del condado de Barcelona. Siendo niño de escasa edad, los granadinos lo hicieron  cautivo, lo trajeron a Granada y lo educaron en la religión musulmana, agregándolo a la servidumbre palatina. Dotado de bellas cualidades, con notable inteligencia, extremado valor y probada lealtad, supo ganarse el afecto el emir Abul Walid Ismail (Ismael I), el cual, antes de que en 1314 se apoderase del trono, lo tenía ya a su  servicio y lo estimaba persona de su confianza.

Cuando Abul Walid llegó a reinar, llevó a Ridwan a palacio y algunos años después le encargó de la educación del príncipe Muhammad, el cual, por este motivo, trató siempre con cariño al cliente de su familia y le dispensó constante protección. Es cosa sabida que al morir asesinado Ismael I, el 8 de julio de 1825, el príncipe Muhammad, hijo y sucesor suyo, sólo contaba diez años de edad y que durante su minoría, se entabló sorda lucha entre los cortesanos andaluces y los caudillos marinies que mandaban las milicias africanas. El primer lunes de ramadán del año 725 = septiembre de 1325, el alfaquí Abu Abd Allah Muhammad ibn al-Mahruq, se adueñó del poder, estableciendo una dictadura personal. Utman ibn Abil Ula, jefe de las milicias marinies, abandonó la capital del reino y en Andarax proclamó sultán al emir Muhammad, hermano del fallecido Ismael I y tío, por consiguiente, del legítimo monarca Muhammad IV.

Ibn al Mahruq procuró alejar de palacio a los emires y señores que pudieran menoscabar su poder y persiguió ferozmente a quienes intentaron oponerse a su gobierno. Hasta los príncipes de sangre real fueron víctimas de las iras del poderoso visir. Faray, uno de los hermanos del  rey, pereció preso en  una mazmorra; Ismael, otro hermano del monarca, fue deportado al África. Ridwan no escapó a la persecución de Ibn al Mahruq, cuyas ambiciones personales estaban en pugna con la lealtad debida al monarca. Cierta noche de rayab 728 = mayo a junio de 1328, los guardias del dictador lo detuvieron y atado de pies y manos, a lomos de una bestia, lo llevaron al puerto de Almuñécar, encarcelándolo en la prisión subterránea de su alcazaba, donde pasó algún tiempo, sujeto con argollas, padeciendo horrores y conociendo la amargura de la desgracia. Al cabo de unos meses, Ibn al Mahruq  le hizo gracia de la libertad, a cambio del exilio en África. Ridwan marchó a Tremecén y se estableció en esta ciudad.

Al anochecer del 2 muharram 729 = 6 de noviembre de 1328, Ibn al Mahruq murió asesinado por orden del joven monarca, quien no encontró otro medio menos cruento para liberarse de su visir y ejercer directamente el gobierno de la nación. Muhammad IV envió emisarios a su antiguo preceptor, que aún permanecía en Tremecén, con las albricias y el deseo de que volviese inmediatamente a España. Ridwan se apresuró a hacerlo y apenas llegó a la corte nazarí, el monarca le atribuyó los máximos poderes. El 17 rayab 729 = 17 de mayo de 1329 lo designó visir y luego le confirió las dignidades de hayib y naib o delegado  suyo para el mando de las tropas andaluzas, que juntamente con las milicias africanas, constituían el ejército granadino.

A comienzos de muharram 722 – 4 a 10 de octubre de 1331, Ridwan, al frente de las fuerzas nazaríes, hizo una terrible algara por tierras levantinas. Se internó en las comarcas de Lorca y Murcia, corriéndolas a sangre y fuego, arrasando los campos y destruyendo las alquerías que encontró a su paso. Atacó la villa de Almodóvar (llamada Guardamar por los cristianos), situada en las riberas del Segura y que estaba defendida por una fortaleza que, según Ibn al Jatib, era considerada inexpugnable. Ridwan la conquistó a viva fuerza el 15 del citado mes de muharram = 19 de octubre, saqueando el lugar, incendiando sus casas y destruyendo la fortaleza.  Se apoderó de cuantioso y rico botín, en el que figuraban más de veinte mil cahices de trigo que en dicha villa guardaban los mercaderes valencianos y redujo a la esclavitud a todos los habitantes de Almodóvar que quedaron con vida. Llegó en su incursión hasta Elche y Orihuela, llevando la desolación a todos estos parajes. Más de cuatrocientos mudéjares de los que moraban en esas comarcas abandonaron sus hogares, y uniéndose al ejército granadino se trasladaron a Granada. Cuando Ridwan regresó a la capital nazarí, llevaba consigo cerca de mil quinientos cautivos, entre hombres, mujeres y niños, más de tres mil cabezas de ganado vacuno y numerosas reses menores.

Por aquel entonces Abu al Hasan Alí acababa de suceder a Abu Said en el trono de los mariníes y don Alfonso XI reinaba en Castilla. La primera circunstancia facilitaba un entendimiento entre granadinos y africanos; la segunda, habida cuenta de la belicosidad del monarca castellano, imponía tal entendimiento. Ridwan no vaciló en aconsejar a Muhammad IV que se trasladara a Fez y obtuviera la alianza del sultán mariní. El 24 dul hiyya 732 = 17 de septiembre de 1332 marcharon a Marruecos el rey granadino y su hayib para gestionar tal alianza. Abu Al Hasan los recibió favorablemente; las negociaciones, cuyo peso llevó Ridwan, llegaron a feliz término, y al poco tiempo los granadiso regresaron a la corte nazarí. Inmediatamente, Ridwan, confiado en el apoyo ofrecido por los mariníes, se puso a combatir a los cristianos y el 26 muharram 733 = 17 de octubre de 1332 atacó la ciudad de Priego, cercándola estrechamente, impidiendo que recibiesen socorros y tomándola por asalto.

Tras las huellas de los granadinos (como escribe Ibn al Jatib), el sultán Abul Hasan envió a España un cuerpo expedicionario al mando del su hijo Abu Malik, el cual sitió a Gibraltar en las primeras semanas del año 1333. De acuerdo con lo pactado, Muhammad IV se apresuró a reforzar el ejército de los sitiadores con fuerzas andaluzas que salieron bajo la jefatura del hayib y contribuyeron poderosamente a la rendición de la plaza. Al decir de los historiadores musulmanes, ésta fue la campaña que más gloria dio a Ridwan. El 17 de julio de 1333, Gibraltar fue ocupada por los musulmanes, y pocos días después las tropas de Castilla que, con su rey al frente, venían en auxilio de la ciudad, avistaron los muros de la fortaleza, que nuevamente fue cercada, aunque esta vez por los cristianos. Entonces Muhammad IV acudió desde Granada con un nuevo ejército andaluz y obligó a Alfonso XI a que levantase el sitio.

Los señores africanos que militaban en el ejército granadino eran desafectos al sultán mariní Abul Hasan y no vieron con buenos ojos la alianza que Muhammad IV había concertado con aquél, por lo cual decidieron deshacerse del monarca nazarí. Cuando éste, que había despedido al grueso de las fuerzas, regresaba camino de Granada, acompañado solamente por Ridwan y algunos de sus compañeros, los africanos le tendieron una emboscada en un paso abrupto, por los inmediaciones de Estepona, y, cayendo de improviso sobre la pequeña comitiva, alancearon al rey y pusieron en fuga a sus acompañantes, los cuales lograron salvar la vida merced a la ligereza de sus cabalgaduras.

El mismo día, 25 de agosto de 1333, y sobre el campo, fue proclamado Yusuf I, hermano del sultán asesinado y que a la sazón sólo contaba quince años de edad. Unas semanas después, Yusuf recibió el juramento de los notables granadinos en la Alhambra, y el 3 muharram 1333 = 15 de septiembre de 1333,  confirmó a Ridwan en los cargos que venía desempeñando. Su resolución satisfizo a todo el mundo, porque Ridwan se había ganado el afecto y la consideración de sus conciudadanos. En esta segunda etapa de su mando, el hayib ejerció un gobierno absoluto. Fue un dictador bondadoso que se esforzó por el cumplimiento de las leyes y atendió preferentemente a conseguir la prosperidad del reino, promoviendo obras públicas, consolidando su economía y procurando mantener una era de paz interior y exterior.

Parece que cuando Alfonso XI levantó el sitio de Gibraltar se iniciaron conversaciones entre Castilla, Fez y Granada, para convenir un tratado de treguas. El 18 muharram 734 = 29 de septiembre de 1333, apenas hecho cargo del gobierno, Ridwan daba impulso a las negociaciones e invitaba a Aragón a adherirse al tratado que se estaba gestionando. Castilla y Granada pactaron primeramente una breve tregua por dos meses, desde 16 de octubre a 15 de diciembre de 1333 y después, el 20 yumada II 734 = 26 de febrero de 1334, fueron pactadas treguas por cuatro años, entre Castilla, Fez y Granada. Dichas treguas comenzaron a observase el 1º de marzo de dicho año. El tratado con Aragón no fue concluido hasta el 3 de junio de 1335. Para suscribir los convenios en nombre de los respectivos soberanos, el alcaide granadino Abul Hasan Ali ibn Kumasa marchó a la corte de don Alfonso IV y Ramón Boil vino de Aragón a Granada.

Súbitamente, la fortuna fue otra vez adversa a Ridwan. Sin que hubiese cometido falta patente ni existiera una causa manifiesta, afirma Ibn al Jatib, cayó en el enojo del rey, el cual determinó degradarlo de todas sus dignidades. La noche del 22 rayab 740 = 22 de enero de 1340, Ridwan penetró como de costumbre en la mezquita mayor de la Alhambra, para rezar la azala del magrig. Apenas había terminado sus oraciones y antes de que se apartase del mihrab, se vio rodeado por los guardias del sultán, los cuales lo detuvieron, conduciéndolo a una de las torres del recinto, en donde quedó encarcelado. Inmediatamente después, invadieron el palacio que habitaba en la Alhambra y lo desvalijaron, confiscando además todos sus bienes, que pasaron a formar parte del patrimonio real. Al cabo de unos días lo trasladaron a Almería, encarcelándolo en una de las mazmorras de su alcazaba, sometido a estrecha vigilancia y puesto en absoluta incomunicación.

Tan inesperadamente como le sobrevino la desgracia, le llegó el perdón del monarca. El 1 rabi II 741 =30 de septiembre de 1340, antes de que se cumpliera el año de su encarcelamiento, Yusuf ordenó que fuese puesto en libertad, autorizándolo para regresar a Granada y disponiendo que le devolviesen los bienes confiscados. El monarca le ofreció otra vez la jefatura del gobierno, pero Ridwan rehusó aceptarla, y durante algunos años vivió ajeno a la política y totalmente apartado de la vida pública, hasta que a fines de 1348 se reintegró al ejercicio de las armas y, al mando del ejército granadino, corrió la comarca de la Hoya occidental, atacando y poniendo sitio a la fortaleza de Cañete, cuya guarnición no pudo resistir el asedio, a pesar de que días antes de avistar al enemigo había recibido refuerzos y aprovisionamientos, y se vio obligada a capitular y a entregar villa y fortaleza a los sitiadores.

Muerto Yusuf I el 19 de octubre de 1354, Ridwan fue uno de los primeros magnates granadinos que juraron como monarca al joven príncipe Muhammad, el cual lo restituyó a los cargos políticos que había desempeñado con sus antecesores. Ridwan, que volvió a ser designado por el título de hayib, nombró a Ibn al Jatib lugarteniente suyo, en calidad de visir, y fueron los escasos años que mediaron entre el advenimiento de Muhammad V y el asesinato de su hayib los más venturosos que éste tuvo en su vida, al decir de su biógrafo y amigo; dispuso de todos los poderes y fue el hombre más influyente en Granada.

Cuando Muhammad VI urdió la conspiración que tuvo como consecuencia el destronamiento de Muhammad V, Ridwan fue asesinado. La noche del miércoles 28 ramadán 760 = 23 de agosto de 1359, terminada su diaria labor en la cancillería de palacio, el hayib marchó a su morada y cambió sus vestidos de calle por los de casa, quedando con el atuendo que los granadinos denominaban siar. A punto de meterse en el lecho, escuchó gran alboroto en la puerta de su vivienda. Un grupo de sublevados pugnaba por penetrar en ella. Tras prolongado esfuerzo, los sediciosos lograron quebrantar las cerraduras de la puerta, entraron atropelladamente en la mansión, arremetieron con sus armas contra el hayib y sin darle tiempo a defenderse lo acribillaron a cuchilladas, ante los ojos de su hijo y de sus otros familiares, que no pudieron socorrerlo. Cortaron su cabeza y se la enviaron al conspirador, como testimonio de una misión cumplida.

Al día siguiente, manos piadosas recogieron los despojos de Ridwan, reunieron la cabeza con el decapitado cuerpo y por la tarde los enterraron en el cementerio de los clientes de la dinastía, que estaba situado en una de las laderas de la Sabika. La inhumación de sus restos se efectúo sin rito alguno y ante la presencia de escasos familiares y unos pocos amigos. Fue bastante después cuando bendijeron su sepultura y celebraron las exequias en el mismo lugar en que lo enterraron. Ibn al Jatib, su leal amigo, dijo la oración fúnebre y recitó una qasida que había compuesto en elogio de Ridwan.

De la descendencia del hayb Ridwan sólo sabíamos que tuvo un hijo. Lo refiere Ibn al Jatib en su Ihata, aunque sin citar el nombre. Éste aparece en un documento arábigogranadino que obra en mi archivo particular. Se llamaba Abu Abd Alla Muhammad y fue alcaide del ejército granadino. El mismo documento nos informa de que, además, tuvo unahija, Tay al Ulá, habida con distinta esposa de la madre de Muhammad, el cual, a su vez, tuvo otra hija, Fátima, que se desposó con Jalid ib Ya al Jayr, alcaide de la fortaleza de Archidona. En saban 856 = agosto de 1452, Abu Abd Allah Muhammad ibn Abil Nuaym Ridwan y su yerno Jalid ibn Ya al Jayr habían fallecido. Fátima, esposa de éste último, hija del primero y nieta, por lo tanto, del hayib Ridwan, estaba bajo la tutela de su tía Tay al Ulá, la cual comparecía en aquella fecha ante notarios para efectuar la partición de bienes del difunto esposo de Fátima. En el documento se cita a Ridwan con su título de hayib.

Interior delPalacio de la Madraza de Granada.
Interior del Palacio de la Madraza de Granada.

Diremos que es cosa sabida cómo la madraza granadina se concluyó en 1349, porque así consta en una de las inscripciones que ornamentaban su portada y que se conserva actualmente. La obra fue de larga duración, puesto que se inició diez años antes, por lo menos.  En efecto, como ya he referido, el 23 de enero de 1340 Yusuf I destituyó y encarceló a su hayib Ridwan, el cual no volvió al poder hasta el 19 de octubre de 1354, reinando Muhammad V. Comenzaba la construcción de la madraza por iniciativa de Ridwan, aquel hecho tuvo que ocurrir con anterioridad al 23 de enero de 1340 antes citado. Ridwan dotó de cuantiosas rentas a la madraza, llevó a ella el agua de waqf con carácter permanente y estableció en la institución viviendas para los tolva.

Puerta de San Lorenzo, en las murallas del Albaicín.
Puerta de San Lorenzo, en las murallas del Albaicín.

Ridwan realizó en Granada otras importante obras públicas. Fue él quien hizo conducir el agua al barrio del Mawrur y quien levantó la cerca del arrabal del Albaicín. Parece ser que en tiempos de la dominación musulmana y más concretamente durante el siglo XIV, se denominó Albaicín el arrabal situado al norte del llamado Harat al Qasaba (Barrio de la Alcazaba), conocido hoy por Alcazaba Cadima. Hay, pues, que identificar las murallas del Albaicín que mandó construir el hayib Ridwan, con las actualmente denominadas “cerca de don Gonzalo”. Se ha dicho que estas murallas fueron construidas en la primera mitad del siglo XV, con cargo al supuesto precio que, por su rescate, habría pagado el obispo de Jaén don Gonzalo de Estúñiga, supuesto cautivo en Granda, y de ahí el nombre de la cerca. También se ha dicho que lo fueron a comienzos del siglo XIV, a costa de otro obispo de Jaén, San Pedro Pascual, el cual murió preso en la corte de los nazaríes.

Sabemos que en 1281, cuando Alfonso X entró en la Vega de Granada, aún no había sido construida y que ya lo estaba cuando se escribió la continuación de la Crónica de España del arzobispo don Rodrigo Jiménez de Rada, continuación mal atribuida al obispo don Gonzalo de Hinojosa, y en este último supuesto se ha dado para la construcción de la cerca de que me vengo ocupando la fecha del año 1327, en que falleció el citado obispo Hinojosa; pero, como acertadamente indica el señor Torres Balbás, siendo errónea la atribución de esta crónica al obispo últimamente referido e ignorándose el autor y la fecha en que fue redactada, quedaba sin aclarar la cronología de la muralla. El testimonio de Ibn al Jatib nos permite situarla después de mayo de 1329,en que el hayib Ridwan fue nombrado visir por Muhammad IV, y antes de agosto de 1359, en que aquél pereció siendo ministro de Muhammad V. Ridwan atendió, además, cuidadosamente a la fortificación de la frontera, ordenando la construcción de unas cuarenta torres atalayas que vigilaban los pasos desde Vera hasta los alfoces occidentales.

Fuente: Artículo de Luis Seco de Lucena en la revista Al-Andalus de 1941.

Deja un comentario