Ramón Trujillo, un médico calzadeño famoso en la Corte

Hospital General de Madrid
Hospital General de Madrid

Ramón Trujillo destacó en el Hospital General de Madrid por sus estudios anatómicos, fue Protomédico de los Hospitales Generales de la Corte y director del Real Colegio de Medicina y Cirugía del Hospital San Carlos. Nació en Calzada de Calatrava y, tras acabar sus primeros estudios, se trasladó a Madrid para estudiar filosofía y teología en el colegio Santo Tomás. Una vez acabada esta carrera comenzó el estudio de Cirugía en el colegio de San Carlos, acabándola con la nota de sobresaliente y obteniendo una de las plazas de colegial interno de dicho establecimiento.

Graduado en doctor de Cirugía Médica  obtuvo el título de médico y a los dos meses opositó obteniendo una plaza de médico en los Hospitales General y Pasión de la Corte y, poco después, obtuvo la de médico de extranjeros en los mismos hospitales, al opositar nuevamente, donde se tuvo que examinar de francés, alemán e italiano. Su capacidad para hablar diversos idiomas le facilitó el poder traducir varios libros al español, entre ellos la Memoria sobre el cólera-morbo epidémico, escrito por F.J.V. Broussais, que fue publicado en mayo de 1833.

De ideas liberales, este ilustre profesor se distinguió por un ardiente patriotismo durante la Guerra de la Independencia que le acarreó, en 1810, la persecución de José Bonaparte llegando a encausarle y sufrir cuatro meses de prisión, de la que pudo escapar y abandonar Madrid para tomar contacto con los que combatieron por la causa nacional con el objeto de cooperar con ellos y luchar contra la invasión francesa, ejerciendo de médico de número de los hospitales de campaña, por lo que estuvo presente en varios lugares y batallas.

Cuando Madrid estuvo libre de la dominación francesa, Ramón Trujillo regresó a Madrid para ocupar su plaza en el Hospital General, dedicándose al estudio y traduciendo al castellano los tratados de hernias y de heridas de cabeza –de Richter-, la anatomía general aplicada a la fisiología y a la medicina, de F.X. Bichat, y la obra de Broussais, referida anteriormente.

En 1815 fue nombrado catedrático supernumerario, con el cargo de disector anatómico, en el colegio de Cirugía Médica de San Carlos, cargo que desempeñó  con gran brillantez hasta que ascendió a catedrático de número en 1818 –pasando a explicar fisiología y obteniendo una merecida reputación. Debido a su patriotismo y su éxito en su profesión fue elegido diputado a las Cortes en 1822, durante el Trienio Liberal, lo que conllevó que perdiera su cátedra tras la intervención militar en España de los Cien Mil Hijos de San Luis y fijó su residencia en Extremadura. Tras sufrir varias persecuciones, regresó a Madrid en 1829 y en 1831 fue agregado a los catedráticos del colegio siendo nombrado, en 1833, bibliotecario del colegio de San Carlos hasta que, una vez recuperado el poder por los liberales, le fue devuelta su cátedra con la antigüedad, sueldos y honores que le correspondían, siendo elegido director del colegio el 14 de febrero del mismo año.

Como Protomédico del Hospital General de Madrid participó en el dictamen del cuerpo facultativo de los Reales Hospitales de la Corte en relación a la pregunta que hizo la Real Junta superior de Medicina y Cirugía sobre el contagio del cólera –agosto de 1834- en el que se afirmó que no se consideraba de índole contagiosa al cólera morbo que se estaba padeciendo en España y, añade, que las medidas sanitarias de cordones militares, cuarentenas y lazaretos, adoptadas para contener y sofocar el desarrollo y progreso de esta enfermedad, no solo fueron inútiles sino que también fueron perjudiciales, vejatorias y ruinosas para la economía.

Agotado por tantos sufrimientos y persecuciones, murió el 10 de agosto de 1836.

Se llamaban protomédicos a los físicos o médicos principales que tenían el cargo de habilitar para el ejercicio de la ciencia médica a los que lo solicitaran.

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