Reparación de la vía del trenillo tras las fuertes lluvias (2/6)

Se puede apreciar, en este plano del ING, el puente sobre el río Jabalón donde se produjo el derrumbe (Km. 34) que impidió la circulación del trenillo.
Se puede apreciar, en este plano del ING, el puente sobre el río Jabalón donde se produjo el derrumbe (Km. 34) que impidió la circulación del trenillo.

Perico, hijo de Pedro Ortiz de Zárate, cuenta a José María de Zavala, en carta de 2 de noviembre de 1895, quien se encarga de las obras de arreglo del trenillo y cómo se va a proceder a llevar a cabo su reparación para que comiencen a circular los trenes. En los primeros viajes, los viajeros deberán ir a pie desde el arroyo Sequillo hasta Calzada.

Querido amigo José Mª: Sólo al correr de la pluma le pondré cuatro renglones antes de regresar al Jabalón en un tren de trabajos que formo para llevar a aquel punto los materiales necesarios para, sujetándonos a las instrucciones de Loring, bajo la dirección de Visedo y un buen maestro carpintero de Alicante, proceder al arreglo provisional del paso del Jabalón, pues tratamos con la más absoluta y comprobada seguridad de dar mañana por la noche paso al primer tren de viajeros y mercancías hasta el pontón del arroyo Sequillo, que como se halla tan próximo a la Calzada y junto a la carretera, los viajeros no tendrán inconveniente en ir a pie y las mercancías como son tantos los viajes que puede repetir un carro no tenemos inconveniente en ponerlas en el muelle por cuenta de la Empresa.

El arreglo provisional de la vía en los dos cortes antes de llegar a la Calzada se ultimará antes del domingo 10 del actual, circulando por consiguiente los trenes en toda la línea y el arreglo definitivo de toda ella o sea levantamiento de la aleta del puente Jabalón, construcción de dos obras de fábrica nuevas, una en la alcantarilla o junto a la alcantarilla de San Blas, y la otra junto al pontón del arroyo Sequillo, más recrecimiento de terraplenes rebajados por filtraciones de las aguas y nivelación de todos estos puntos de la vía no excederá, todo ello, de las 5.000 pesetas (cinco mil pesetas) que en mi última carta le consignaba. Esta es una prueba más a que se ha sujetado nuestra constancia, de la cual con la ayuda de la Divina Providencia saldremos triunfantes y espero que como premio a nuestros afanes veremos días más felices para este pobre y querido ferrocarril.

Me llaman al tren, y no puedo extenderme más su amigo que lo quiere.

Perico.

Fuente: Documentación depositada en FSS por la familia Martínez de Pisón Verástegui. Del archivo de la  Fundación Sancho el Sabio.

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